Este retrato de David Bowie está inspirado en la portada de "Aladdin Sane", quizás la imagen más icónica de toda su carrera: el rayo rojo y azul cruzando su rostro como una cicatriz de otro planeta. Buscaba un personaje cuya identidad visual fuera tan fuerte que sobreviviera intacta al proceso de traducirla a pixeles y después a cubos, y Bowie fue de las primeras pruebas reales de que la técnica podía funcionar con retratos de este nivel de detalle.
El mayor reto no fue el rayo en sí, sino el degradado de tonos de piel y el peinado, zonas donde el ojo humano detecta cualquier salto de color brusco. Se necesitaron varias iteraciones del mapa digital antes de encontrar la paleta de cubos correcta que respetara el degradado sin perder nitidez en los bordes del rayo.
Esta pieza forma parte de la primera colección de A Wall of Pixels y hoy está disponible para verse en la Galería Tinta Naranja, en la Ciudad de México.